Dos realidades
Cuando menos me lo espero
tus recuerdos uno a uno
se pelean por llegarme primero
y desbaratar todo en mí.
Desde tu cara entre mis ojos
pasando por tu piel en mis manos
y tu cuerpo suave sobre el mío,
de alguna manera sin importar nada, aparecen.
Cuando empiezo a sentir el alivio
de no cargar con los sentimientos
algo remueve los escombros de mi corazón roto
y el primero que emerge de la nada, sos vos.
Cuando menos lo espero
mi cabeza se llena del humo de tu cigarrillo
mi nariz huele tu perfume por todas parte
tanto que parecieras estar cerca,
pero solo estas hostigando mi inconsciente.
Dejo pasar todo y tarde reconozco
que pudo haber sido bueno aquello que deseche
por aferrarme a algo en lo que hace rato no creo
y así me quedo vacía, incluso más vacía
que antes de haberte tenido.
Muchas veces me siento entre la delgada línea
que separa lo que quiero hacer
de lo que debo hacer;
busco excusas pero ni una me convence
ni una suena creíble ni mucho menos valida.
Razono, entonces que lo mejor es que pienses
que no podes tenerme
cuando en realidad
me muero de ganas por amarte.

