
Y llega de nuevo la oportunidad,
todavía no le encuentro el sentido
de cruzarte en esta vida con un motivo... el mío mismo.
Después de todo lo que pase,
de lo mucho que sufrí y de cuan herida resulte;
yo misma estoy bebiendo del veneno
que casi termino conmigo,
yo apunto la daga que casi seco mi corazón
y abro la puerta a mi propio enemigo;
una y otra vez me arriesgo a perder
lo poco que pude recuperar de aquella que era,
mucho antes incluso de conocerte.
En esta etapa reconozco que estoy más cansada que antes,
ya no soy la niña que jugaba tus juegos;
respetando tus reglas impuestas
casi sin conocerlas del todo
tanteando cual es el paso correcto
para no perder mí turno,
para no perder lo que al final la verdad me arrebato.
En este tiempo, despúes de la última vez; no te creo nada
y eso te juega en contra, porque ya no se te va hacer tan fácil nada.
Cuando me pongo a pensar en lo que fue
no puedo dejar de lamentar
que no fueras para mí la otra mitad,
que es una lastima que tanto querer
se haya simplemente perdido.
Pero algunas cosas pasan por alguna razón
y muchas veces no hace falta saberlas,
el mundo sigue girando y no se detiene ante nada.
Por eso me arriesgo para probarte,
a mí que el que realmente perdió fuiste vos
yo... solamente me libré a tiempo de una cruz.
Yo se quien soy,
no tengo que inventarme nada; para nadie
vos sos quien sos,
pero por ser como sos te quedaste sin mi.