
Una sola vez vi. las puertas de la felicidad abiertas de par en par exclusivamente para que yo entrará y entré. Y fue durante el tiempo que fuiste parte de mi vida; desde ese día, todo cambio, para mi bien todo cambio.
Vivía feliz sabiendo que el amor que yo profesaba por vos, era retribuido con el tuyo.
Fui tan feliz; admirándote recostado a mi lado esos minutos antes en los que despertaba y te veía dormido, cuando pasaba horas soñando adherida a tu piel las maravillosas sensaciones que todavía nos quedaba por descubrir.
Pero aquella puerta que alguna vez me traslado hacia el amor verdadero, se cerro, golpeándome de frente con la realidad que permanecía escondida y la misma le dio fin a lo que nos unía.
En mi corazón siguen guardadas aquellas épocas, como si todo siguiera intacto.
Por eso cuando me invade el silencio interior, ese que aunque se escuchen ruidos, existe en el interior y que con sus pinzas descose las cicatrices mal curadas de las heridas que parecen no sanar con ningún paso del tiempo, ni con otros besos o otros sentimientos; no se que hacer, tus huellas siguen en mi piel indelebles no se borran y me conducen frenéticamente a cada caricia de tus manos escondidas en mi cuerpo.
Veo pasar la angustia de tu ausencia cada vez que sin mascaras de mil colores busco mi verdadero yo.
Encuentro tus besos depositados en cada rincón, en cada espacio vació donde los dejaste alguna vez y todo vuelve a empezar.
Me hago las mismas preguntas de siempre y caigo sobre las mismas respuestas que no me convencen.
Busco por todas partes, en todas las direcciones los remiendos que mi corazón cree necesarios para olvidarte y así suelo verme a mi misma desconforme haciendo un sentimiento y darlo en forma de donación con la esperanza que nazca alguno real por alguien que no seas vos, que este lejos de tu recuerdo o cualquier cosa que pueda relacionarse con vos.
Camino de la mano con lo único que me quedo desde que no estas, la soledad toma mi mano y se va haciendo mi amiga; cuidándome a veces, ahuyentando supuestos demonios; con su hipótesis de estar sin compañía con la excusa de hacerlo para esperar a la persona indicada que logre sacarte definitivamente de mi corazón sin sufrir tanto antes, pero ese alguien nunca llega y mi cabeza crea ideas de las oportunidades que voy perdiendo viendo pasar la vida por mi lado sin disfrutarla.
Los que si llegan todo el tiempo, en cualquier momento y ante cualquier situación son tus recuerdos que logran sortear las barreras que estratégicamente cree para alejarte; llegan interrumpen mis ideas, se cuelan por entre medio de mis silencios y se bañan en las claras y saladas aguas de mis lágrimas, lastimándome más en su intento de sobrevivir en mí.
Te ame tanto, que nunca imagine que fuera tan difícil, tan complicado y tan imposible vivir sin vos.
Más hoy que convivo con tu vacío, me siento atrapada y aunque comprenda las reglas del juego sigo ilusionada de que en algún momento veas el error de nuestro alejamiento y vuelvas.